Martinica es una isla, departamento ultramar de Francia, ubicada en el Mar Caribe. Es una “región ultraperiférica”, lo que quiere decir que está geográficamente lejos del país a donde pertenece.
Cristóbal Colóno fue el primer europeo que visitó la isla en 1502. Se colonizó en 1635 y desde entonces es dominio francés. Uno de los desastres naturales más grandes ocurrió en esta isla, en 1902, cuando el volcán Monte Peleé hizo erupción y mató a 30.000 personas. No obstante, la isla ahora la habitan 100.000 personas. Al año llegan a Martinica 775.000 visitantes. Es posible que si buscas vuelos baratos a este lugar, los encuentres en la red.
La mejor época para viajar a Martinica es de febrero a mayo, cuando la temperatura es más agradable. Los ciudadanos europeos necesitan, para visitar esta isla, carné de identidad, pasaporte o tarjeta de residencia francesa. Los demás visitantes necesitarán pasaporte y visado francés. » Leer el resto..
Cualquier viajero que se precie, lleva una cámara digital consigo para regresar con evidencias del viaje que realizó. Claro, habrá algunos que no tomen fotos ni nada, porque por más que no tengamos fotos para demostrar nuestros viajes, lo viajado nadie nos lo quita. Pero está bien tener unas cuantas ideas para obtener unas fotos memorables:
Es algo que parece obvio: si se llega a algún país en un vuelo “low cost”, lo natural es que se lleve el dinero más ajustado, que si se hace un vuelo en una línea tradicional. Pero otra cosa es ponerle números a esa suposición. Según un estudio del Instutituo de Estudios Turísticos de España, los viajeros que llegan a España en vuelos low cost, gastan un 20% menos que los demás.
El Museo de la Mente en Roma, Italia, es un hospital siquiátrico convertido en museo. El hospital se llamaba Santa María della Pietá, al noreste de Roma, y fue cerrado en 1978, cuando se aprobó una ley italiana que sustituía cuidados de los enfermos mentales, por servicios comunitarios.
Y no estamos hablando del esfuerzo, de lo duro del clima y el caro equipo necesario, sino del vandalismo y la estafa que sufren algunos alpinistas por querer alcanzar su sueño de escalar la montaña más alta del mundo.
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