Gracias a las ofertas de vuelos baratos mucha gente ha podido conocer destinos interesantes sin gastar tanto como en tiempos pasados. Sin embargo, el bajo coste se logra a partir de presupuestos bajos, con el mínimo de personal y contando uno por uno cada euro o dólar invertido, y esto, algunas veces trae malas consecuencias para el consumidor.
Eloísa Ortega, una usuaria descontenta con un servicio de bajo coste, envía una carta al director, al diario español El País:
En los tiempos actuales estamos sometidos a continuas ofertas-chollos que nos invitan a volar a precios irrisorios. Todo es fácil, se hace por Internet y se paga por tarjeta. No hay contacto personal, todo son ventajas. Pero, cuidado, muchas de estas ofertas tienen truco, por lo menos si vuelan con una compañía aérea de bajo coste (CABC).
Luego relata cómo su hijo gastó 630 euros en el 2005, tuvo que cancelar el viaje y le prometieron una devolucion. Que todavía está esperando.
Enlace | ¿Volar barato? No gracias.

Con la llegada del verano y de los turistas, La Barceloneta, un antiguo barrio pesquero de Barcelona, se prepara para alojarlos en los denominados “minipisos”, con una oferta de 5.000 espacios.
Leemos en 