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Viajar, un acto de humildad

El arte de viajar, en todo caso, supone un acto de humildad permanente, porque descubres que te equivocas más de lo que podías pensar. Tus prejuicios se desvanecen y tus principios se recortan en número, aunque se hacen más fuertes en calidad. Un buen viaje es aquel que cambia algo en tu interior, y que te enseña, a través de los ojos de los otros, algo nuevo sobre ti mismo.

Y sobre todo, el viaje requiere una buena dosis de humor. Hay que aprender a reírse, en particular de uno mismo. Porque si uno aprende el valor de burlarse de sí mismo, tiene tema para reírse toda su vida.

Javier Reverte, en El País.

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García Márquez y la vergüenza de ser turista

No sé de dónde viene la vergüenza de ser turista. A muchos amigos, en pleno frenesí turístico, les he oído decir que no quieren mezclarse con los turistas, sin darse cuenta de que, aunque no se mezclen, ellos son tan turistas como los otros. Yo, cuando voy a conocer algún lugar sin disponer de mucho tiempo para ir más a fondo, asumo sin pudor mi condición de turista. Me gusta inscribirme en esas excursiones rápidas, en las que los guías explican todo lo que se ve por las ventanas del autobús, a la derecha y a la izquierda, señores y señoras, entre otras cosas porque así sé de una vez todo lo que no hay que ver después, cuando salgo solo a conocer el lugar por mis propios medios.

—Gabriel García Márquez, en El País

Noticias

Turistas en la mira, por NatGeo

Una parte oscura de las ciudades más visitadas son los grupos organizados que se dedican a estafar a los turistas extranjeros incautos. Desde la treta clásica de ofrecerte entradas más caras para no hacer fila en un museo, hasta taxistas que portan armas y forman parte de redes de drogas y prostitución. Tal parece que el turista es muchas veces la víctima a quien los depredadores esperan hincar el diente.
Turistas en la mira es un programa de televisión en el que el periodista Connor Woodman descubre las estafas y los abusos cometidos en los destinos turísticos top mundiales. Se transmite por el canal de cable NatGeo. Woodman busca a los estafadores y sufre en carne propia las estafas. Luego busca él mismo a los que están detrás de esos abusos. Un programa interesante que descubre esa parte oculta del negocio turístico del que ningún operador turístico querría hablar.

En el sitio del programa en NatGeo:

Todos los años, cientos de millones de turistas viajan a países extranjeros en busca de aventuras, y todos los años, millones de ellos se encuentran con más aventuras de las que esperaban. Todos podemos ser víctimas de un delito pero parecería que a los turistas les pasa con mayor frecuencia.

Pero a no desesperar, viajeros temerosos, que la ayuda está en camino.
Esta serie viaja a las ciudades más hermosas del mundo y las revela desde el punto de vista de sus ladrones y sus estafadores. En cada lugar, cada turista es una víctima en potencia.

Noticias

Las 20 ciudades más visitadas del mundo

La emisora de tarjetas de crédito MasterCard ha elaborado un documento denominado MasterCard Global Destination Cities Index, en el cual se listan las ciudades del mundo más visitadas.

La encabeza Londres, con 16,9 millones de visitantes extranjeros. Le siguen París, Bangkok, Singapur y Estambul, para completar los primeros cinco puestos.

Las ciudades españolas de Madrid y Barcelona ocupan el puesto 7 y 15, respectivamente.

La lista es la siguiente:

  1.  Londres
  2. París
  3. Bangkok
  4. Singapur
  5. Estambul
  6. Hong Kong
  7. Madrid
  8. Dubai
  9. Frankfurt
  10. Kuala Lumpur
  11. Seúl
  12. Roma
  13. Nueva York
  14. Shanghai
  15. Barcelona
  16. Milán
  17. Ámsterdam
  18. Viena
  19. Beijing
  20. Taipei
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Viajar a la antigua

Hemos escrito acá sobre maneras de aprovechar las redes sociales, internet, dispositivos electrónicos, etc. Todo eso está bien. Pero a veces en el camino me pongo a pensar en si todo eso es tan necesario como dice todo el mundo. Ver los logos de Facebook y Twitter por todos lados me aburre un poco. Síguenos, dicen todos, absolutamente todos. Hasta me alegra encontrar un blog o sitio web sin esos logos. Yo ya quité el de facebook de esta página.

Cuando se podría disfrutar de un hermoso atardecer en la playa, de repente suena la blackberry. En medio de una plática amena en un buen lugar, suena el iPhone. Nos enojamos al enterarnos de que el destino que visitamos no tiene una aplicación turística para android. Un hotel o restaurante ya no son sólo evaluados por su comida y servicios, sino por si tienen wifi, facebook o están listados en Google Maps. En los aeropuertos sin wifi se mira gente desesperada porque no puede ver su correo o sus últimos mensajes del Twitter. Especialistas escriben todos los días sobre una nueva aplicación, sobre la obligatoriedad de la presencia en redes sociales, sobre la última aplicación del iPad para los viajeros.

¿No será que estamos exagerando con la importancia de lo digital? Viajar antes no incluía móviles ni tablets ni aplicaciones. No había necesidad de postear la última foto en el Facebook. Y la gente era igual de feliz viajando por el mundo. Me parece que a veces es el smartphone el que posee a la persona, cual si fuera un espíritu. Las herramientas son útiles, claro está, pero dudo de su verdadera utilidad cuando éstas son las que terminan poseyendo a su propio dueño y haciéndolo además esclavo del wifi, de las actualizaciones y de las aplicaciones.

Quizás de vez en cuando sea interesante viajar a la antigua, como antes. Caminar por ahí sin un móvil con roaming a cuestas. Sin preocuparse de si hay retuits. Como antes, como cuando ni siquiera era posible que existiera esta página web en donde lees este texto.

Curiosidades Europa General

Los candados del amor del Pont des Arts

Foto: Davide Oliva

Pont des Arts (Puente de las Artes en español) es un puente de París que une el Museo de Louvre con el Instituto de Francia, por encima del río Sena. Construido entre 1801 y 1804, fue el primer puente metálico de París. Ha sido noticia porque en los últimos años se ha instaurado la tradición romántica de las parejas enamoradas, que escriben sus nombres en el candado, lo colocan en el puente y luego tiran la llave al Sena.

A diferencia de los candados del amor en el Ponte Milvio, en Italia, el origen de esta tradición reciente es desconocido.

Fotos en Flickr.

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Viajar como un niño

Foto: Feliciano Guimarães

Los niños se enfrentan a un viaje por mar con un cepillo de dientes y un osito de peluche; para dar la vuelta al mundo ponen en la maleta un par de calcetines desparejados, una caracola y un termómetro; libros y piedras, y plumas de faisán, barritas de chocolate, pelotas de tenis, pañuelos sucios y trozos viejos de cordel les parecen los objetos más necesarios para un viaje, y Amy, aquella tarde, hizo el equipaje con la misma falta de premeditación que todos sus iguales. Volvió tarde a casa después del almuerzo y tuvo que retrasar la huida, pero no le importó. Tomaría uno de los trenes que circulaban a última hora de la tarde; uno de los trenes que utilizaban las cocineras. Su padre estaba jugando al golf y su madre había salido. Una asistenta limpiaba el cuarto de estar. Cuando Amy terminó de hacer el equipaje, fue al dormitorio de sus padres y tiró de la cadena del cuarto de baño. Mientras corría el agua cogió un billete de veinte dólares del tocador de su madre. Luego bajó la escalera, salió de la casa y fue andando por Blenhollow Circle y Alewives Lane hasta llegar a la estación. No se sentía pesarosa ni con ganas de decir adiós a nadie. Repasó los nombres de las amigas que tenía en Nueva York, por si acaso decidiera no pasar la noche en un museo. Cuando abrió la puerta de la sala de espera, el señor Flanagan, el jefe de estación, hurgaba en el fuego de carbón de la chimenea.

—Quiero un billete para Nueva York —dijo Amy.

—¿Un solo trayecto o ida y vuelta?

—De ida sólo, por favor.

John Cheever, en Las amarguras de la ginebra