Ya estamos en semana santa y es bueno hacer un repaso de las principales recomendaciones para pasar las vacaciones sin sobresaltos. Esto es tanto para las personas que salen de viaje como para las que asisten a eventos religiosos propios de esta época.
- Hidratarse adecuadamente. Una visita a una playa o seguir a una procesión provoca que nuestro requerimiento usual de líquidos sea un tanto mayor. Para ello es bueno cargar con una botella de agua potable y beber a intervalos prudentes.
- Evitar el exceso de sol. La exposición prolongada a rayos solares puede provocar quemaduras y deshidratación, así que hay que evitarlo, sobre todo en los períodos en que el sol está más fuerte.
- Especial cuidado con niños y ancianos. En las aglomeraciones de gente es posible perder a un niño pequeño. Por ello es recomendable siempre tenerlo a la vista e identificado con algún documento para que cuando alguien lo encuentre pueda avisar a los padres. Los ancianos deben ser especialmente atendidos, principalmente en caso de enfermedades crónicas o Alzheimer. No se debe dejar a niños y ancianos encerrados en el auto, bajo ninguna circunstancia.
- Alimentación. Los excesos están a la orden del día cuando salimos de paseo. Es recomendable cuidarnos del exceso en los viajes de placer, porque pueden llegar a amargarnos lo que debe ser unas vacaciones amenas y merecidas. En caso de que tengamos alguna restricción médica, observarla con cuidado.
- No olvidarse de la casa. Si viajamos es bueno encomendar nuestra casa, piso o apartamento a alguien de confianza. Quizá un amigo o familiar visite nuestra ciudad en esta época y puede quedarse por estos días en nuestro hogar. Algún vecino puede echarle una vista a nuestra mascota o instalaciones. Los amigos de lo ajeno suelen aprovechar el descuido.
En pocos días iniciará el descanso de Semana Santa, que en muchos países es el descanso más prolongado del año. Unos, los más previsores, ya tendrán su viaje programado. Otros todavía no se deciden o no viajan durante el descanso. 

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