Mayo 14, 2009
Ciudadano del mundo
En internet es común ver que un internauta cualquiera entre en un foro o un blog e intente hacer “quedar bien” a su país, porque piensa que la gente de otros países no está a su altura. A veces se dan intercambios de insultos por cosas irrelevantes.
Lo que sucede es que no nos damos cuenta de que al fin y al cabo todos somos gente. Todos tenemos necesidades fisiológicas, tenemos necesidad de ser queridos y aceptados, tenemos miedos y errores. Creo que lo más lógico es que si una señora de la China visita nuestro país y cae por ahí o no sabe dónde está el hotel, nosotros estaríamos dispuestos a ayudarse a levantar o indicarle la dirección del hotel si la sabemos. Y no es que todos tengamos la idea de que al turista extranjero hay que tratarlo bien, simplemente lo hacemos por humanidad. Porque es un ser humano.
Es cierto que hay diferencias culturales entre países, que lo que digo acá en Guatemala puede ser considerado falta de respeto en Colombia, pero al fin y al cabo, todos somos gente.
Un ciudadano del mundo es alguien que desea trascender el espacio de un Estado y considera al mundo entero como su hogar. No le importa si fulanito de tal, el nuevo amigo del blog, es hindú, le importa que sea buena gente y que coincida con él en algún aspecto de la vida. No rechaza una obra literaria sólo porque es de El Salvador, no deja de ver una película sólo porque no es de España o de México. Porque en primer lugar el ciudadano del mundo se considera ser humano, antes de pensar en una nacionalidad.
Sé que el concepto es muy idealista, pero quizá como esperanza en el futuro de la humanidad pueda que alguno tome la idea, que no es mía, es de mucha gente antes de mí. Yo no soy el perfecto ciudadano del mundo, pero me gusta pensar que podemos entendernos con cualquier persona alrededor del mundo y comprobar que la camaradería y la amistad trasciende nacionalismos y localidades.
