Cuando emprendemos un viaje hacia otro país, nos toparemos, irremediablemente, con otras costumbres, otras formas de ver la vida. Eso es positivo, claro está, pero algunas de las cosas que tenemos asumidas al vivir en nuestro país, tendremos que reconsiderarlas al estar en otro. La comida, por ejemplo.

Foto: Wesley Oostvogels
Hay dos clases de viajeros: los que quieren probar toda la comida nueva posible, y los que prefieren ir a lo seguro y comer lo conocido, para no tener que enfrentarse a los posibles malestares que pueda causar una comida a la que no estamos acostumbrados. Yo soy de los segundos.
Al conocer otro país, lo que me interesa realmente es la gente, la arquitectura, la cultura. Ver cómo es de diferente la gente de otra región, cómo mira la vida, cuáles son sus problemas y preocupaciones, cuáles son las cualidades grupales que hacen a una nación. Maravillarse ante lo diversos, pero también lo iguales que podemos ser de un lugar a otro.
Para darme cuenta de todo esto, debo estar bien de salud, y probablemente un plato al que no estoy acostumbrado, pueda jugarme una mala pasada e impedírmelo. A veces tan sólo se trata de que se distinta la forma de cocimiento para provocarnos indigestiones. Por eso prefiero comer lo viejo conocido y probar menos las grandes delicias. Quizá me haya perdido de mucho, es cierto.
Pero también está la gente a la que le gusta probar cosas nuevas, condimentos nuevos, formas diferentes de tratar a los mismos animales muertos. Supongo que irán acompañados de un estómago de acero. Este tipo de gente disfruta también la comida, es uno de sus placeres favoritos, y ojo, esto no quiere decir que sean obesos, ni nada parecido. Tan sólo quieren darse gusto con la variedad, conocer la cultura del país a través de su comida.
Cuando nosotros no vamos como turistas, sino como estudiantes o por trabajo, la cosa cambia. Es mejor comer lo que ya conocemos, no hacerlo, probar cosas nuevas y exóticas puede hacer que no hagamos nuestro trabajo bien. Primero el deber y después el placer. Esto es sobre todo importante en las visitas de corta duración, en las cuales nuestro tiempo tiene que rendir al máximo, y se espera de nosotros eficiencia.


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En cierto punto estoy deacuerdo ya que cuando se anda de turista hay que andar aliviadito, pero si se tiene el chance de comer cosas nuevas y ricas es bienvenido ya que por la comida se puede conocer mucho de una cultura…….
Amigos no tomen a mal mi comentario siguiente pero es tan obvio lo que cuentan aqui, que me resulta inverosímil poder estar leyendolo en una ‘página profesional de viajes’ …
Por otro lado me resulta contradictorio lo que cuentas, porque supuestamente dices que viajas con un ‘espíritu abierto para comprender las diversas culturas, apreciar la arquitectura local’ etc, etc, y sin embargo dices que jamas probarías la comida local para que no te caiga mal … es como esa gente que solo ha viajado dentro de las fronteras de la Unión Europea y se jacta de ‘conocer mundo’.
Amigo, creo que el viajar se trata de dejar de lado todos nuestros prejuicios anteriores (sobre todo prejuicios cristianos occidentales) y adentrarnos de cuerpo y alma en todo lo bueno y nuevo que se nos presente en el destino que hemos elegido !
No me tomo a mal tu comentario, GusPlanet.
Tampoco me había planteado este blog como una “página profesional”, sino como un repositorio de ideas, enlaces, destinos, que puedan ser útiles a alguien.
Sobre la comida, pues es mi decisión no arriesgarme, aunque nunca dije nunca en el post. Supongo que tampoco toda la cultura de un país está encerrada en su gastronomía, sino en su gente. El asunto cambia, y no me lo planteé a la hora de escribir, cuando un lugareño te invita a comer algo local. Hacia ahí creo que va tu comentario, y en ese caso creo que sería maleducado no aceptar. Pensaba más bien en comer en un restaurante (o comedor, como le llamamos a cierto tipo de lugares acá en Guatemala), y ahí probar algo extraño o al menos no usual para uno.
Estoy de acuerdo con vos en que hay que dejar de lado ciertos prejuicios, lamento que mi texto no haya estado a la altura. Igual, quedás invitado a contarme si venís alguna vez por acá a Guatemala, y a cualquiera de los lectores. Puedo recomendar lugares muy buenos (que no me dan comisión, eh!). Saludos.
Recomiemdo siempre probar algun plato tipico del lugar
Si es un Pais del primer mundo como Italia a disfrutar, pero en cambio si es del Tercer mundo, me fijo que el sitio sea un lugar limpio, asi mismo me gusta saber los ingredientes antes de comer el plato.
Es decir si me gusta comer los platos tipicos, pero con productos conocidos, es decir no comeria ni arañas, mi culebras, en cambio si comeria el Ceviche Peruano o comida mexicana o kebad Indio.
Una referencia al elegir el lugar es que sea limpio, ya que si no los es me imagino como sera la cocina y ya no puedo comer
No se me ocurre nada que te pueda sentar mal en Francia o en Túnez.
Supongo que otra cosa sería en la India, donde las preparaciones son muy agresivas para nuestros paladares.
Viajar sin comer la comida autóctona no es viajar.
Siendo de España tengo reparos con la comida mexicana pero no por desconfianza sino porque no me gustan las elaboraciones. Por lo visto me agradaría más la peruana, a tenor de lo que cuentan.
Cuando viajo soy del tipo de persona que le gusta probar de todo de lo que me ofrecen en cada destino a donde llego.
No hace mucho estuve en Perú, cuya gastronomía, según lo que he oído, es muy bien reconocida mundialmente. En mi viaje pude comprobarlo y quedé encantando con sus platos, en especial con el Lomo Saltado y también el Tiradito de Pescado. Muy recomendables si se animan a viajar a este hermoso país.
Es curioso como en ocasiones se ven platos en el extranjero que se parecen o saben igual que otros platos en tu propio país, pero tienen otro nombre o son típicos de allí y se venden como un plato especial, cuando para ti quizá no sea ninguna novedad…!