El escritor venezolano Luis Britto García reflexiona sobre la literatura de viajes:
Literatura de viajes es una de las pocas redundancias felices. La lectura es peregrinación desde la letra inicial hasta la final, y la propia oración es travesía de la cual sale modificado, enaltecido o aniquilado el sujeto que la inicia. El lector cumple la paradoja perfecta del viajero inmóvil. Al igual que el trashumante, algo se modifica en él, y al final de su periplo deviene, como el viejo marino de Coleridge, un hombre más triste y más sabio. Viajamos para conocer el mundo; si somos afortunados apenas llegaremos a conocernos un poco más nosotros mismos.
Más en el blog de Luis Britto García.

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