En en el Antiguo Testamento de la Biblia, la Torre de Babel era una construcción que pretendía llegar hasta el cielo. Yahveh, dios de los judíos, hizo que los constructores hablaran diferentes idiomas para generar confusión y que la torre no fuera terminada.
Bien se sabe que aún hablando el mismo idioma, los localismos a veces nos juegan malas pasadas, y a veces hasta podemos ofender sin intención. De esto nos hablan en Los Viajes de Lola, desde una perspectiva del español que viaja Latinoamérica:
Si tienes pensado viajar por América Latina, te interesará saber que aunque el Nuevo Mundo heredó la lengua de la Madre Patria y compartimos habla, una palabra de uso frecuente y normalizado en alguno de estos países puede no serlo en otro e incluso resultar de mal gusto.
Así por ejemplo, “coger” se usa en España como sinónimo de asir o agarrar, mientras que en Argentina se evita su utilización por su asociación a la acción de mantener relaciones sexuales. Otro caso significativo y quizá menos conocido es el de la palabra “polla”, que en España se traduce por el órgano genital masculino, mientras que en Ecuador el término hace referencia a una chuleta, en Colombia alude a una pareja femenina y en Perú o en Chile “sacarse la polla” es motivo de euforia, pues significa ganar el gordo de las apuestas de caballos y ganar la lotería nacional, respectivamente.

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Gracias por hacer referencia a mi blog.
Saludos,
Lola