A medida que transcurre el tiempo, el viajero se aburre del turismo de playa y de los tours para conocer en un día una ciudad. El viajero se interesa entonces en conocer un poco de la cultura, de los giros lingüísticos, etc. De esto nos habla Carlos (sólo aparece su email identificando la nota) en Milenio.com:

Un viraje se está gestando en las preferencias de los turistas a escala planetaria, advierten los expertos del sector: mientras los destinos de sol y playa llegan a su punto de saturación, un número creciente de viajeros explora destinos que han dado valor turístico al patrimonio histórico, arquitectónico y cultural, así como al entorno de naturaleza.

José Saramago, el Premio Nóbel de Literatura portugués, distingue entre el turista que colecciona un país por día y el viajero que interactúa con los habitantes de las localidades que visita, estudia su historia, aprende frases de su lengua y valora su cultura.

El modelo concebido como una larga sucesión de torres hoteleras en la playa, ubicada indistintamente en Marbella, Miami o Maui, no deja satisfechos a quienes aspiran a algo más que una tarjeta postal efímera. Se reconoce cada vez más un turismo de vanguardia que tiene como base la sustentabilidad, que propicia el desarrollo económico, social y cultural de sus habitantes, y preserva el medio ambiente.

Más en Milenio.com.


Notas Relacionadas



Deja un comentario