En viaje de búsqueda

El deseo de realizar trabajos que nos dejen fatigados no es más que simple ingenuidad, una expresión del desasosiego de aquel que no ha encontrado su lugar en la vida. La sensación de cansancio que sigue al esfuerzo adormece los miedos temporalmente.  Esta no es la actitud propia de un verdadero viajero (…)  Existe otra idea fija, de la que ya es hora de liberarse: se trata de la “búsqueda”.

No me malinterprete, pero, hasta cierto punto, es inútil buscar algo que hasta ahora no hemos encontrado. En distintas partes del mundo he visto a demasiadas personas que se encontraban “en viaje de búsqueda”, hombres y mujeres jóvenes a quienes les convendría escuchar las palabras de Emerson: “Quien viaja para distraerse o para encontrar algo que aún no tiene en su interior, se distancia de sí mismo, y ya siendo joven, se vuelve viejo en medio de cosas viejas.  En Theben o en Palmyra, su voluntad y sus pensamientos se vuelven tan viejos como aquellos lugares.  Lleva a esas ruinas sus propias ruinas”.

En todas partes y en cualquier momento puede alcanzarse un sentido más profundo -al mirar por la ventana, al caminar por la calle, al tomar una copa de vino- y sólo los histéricos y aquellos que están espiritualmente perdidos tienen que escalar la cima de las montañas indias y navegar por el Atlántico en medio de tempestades, para así despertar y observar su existencia con nuevos ojos.

Claes Hylinger, citado en El elogio de la lentitud

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