Jugándole la vuelta a las millas de viajero

Casi todas las aerolíneas tienen algún plan para el viajero frecuente.  En unión con tarjetas de crédito, hoteles y restaurantes, ofrecen de todo para lograr lealtad entre sus clientes.

La mayoría de gente no viaja tanto para acumular tantas millas que las aerolíneas pierdan.  Pero a veces algún cabo suelto puede quedar ahí y algún avispado se da cuenta y se aprovecha, eso sí, siguiendo las reglas que impuso la propia empresa.

En Etiqueta Negra cuentan un poco de esto:

Steve Belkin hizo entonces lo que nadie más habría hecho: viajó a Tailandia y organizó un equipo de trabajadores después de reclutarlos entre granjeros discapacitados y sin empleo. Los suscribió a Aeroplan y reservó para ellos docenas de esos vuelos de ocho dólares pagándole a cada uno tres veces el salario mínimo a cambio de que se pasaran volando días entre las ciudades de Chiang Mai y Chiang Rai durante seis semanas consecutivas. Belkin podía controlar las millas que llovían a las cuentas de sus empleados. Por entonces, Air Canada permitía que una sola persona administrara varias cuentas, y él era el titular de todas ellas. El final fue que Belkin acumuló millones de millas de Air Canada para hacer lo que quisiera con ellas, como comprar docenas de boletos en primera clase y darse la gran vida.

Leer completo en Etiqueta Negra.

Vía | Blog de Viajes



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